New England School of Homeopathy

Prueba de Papanicolau anormal, verrugas genitales y herpes

Cómo una triatleta lo superó – con ayuda de la homeopatí­a
por Amy Rothenberg, ND, DHANP

Cuando vi por primera vez el formulario de admisión de Sherri, me asombró la forma ingeniosa y completa en que describió su principal problema: “Tengo verrugas genitales, que hacen que mi estudio de Papanicolau sea anormal. Tuve que someterme a biopsias de la zona y a un procedimiento para extirpar las capas externas de mi cérvix. Tengo también herpes simple en la zona genital y sufro de ataques una vez por mes. Tengo antecedentes de depresión leve.” Cuando un paciente está organizado y puede describir su historia y sus sí­ntomas en forma tan clara, esto es una gran ayuda para el homeópata.

Sherri era una paciente entusiasmada, algo nerviosa, que vi por primera vez hace diez años. Estaba bien arreglada, lucí­a un fresco conjunto y un corte de pelo moderno. Estaba muy maquillada, con las uñas pintadas y arregladas.

Preocupación por el futuro

A los veinticinco años, Sherri trabajaba como asesora en una escuela secundaria local y estaba por casarse. Buscaba ayuda por sus problemas ginecológicos, preocupada porque una infección por HPV podrí­a significar un riesgo de problemas como cáncer cervical. (HPV/papiloma virus humano, es el nombre de un grupo de virus de transmisión sexual que pueden producir verrugas genitales y anormalidades en las células cervicales ““ desde displasia leve hasta cáncer. Véase páginas 12-14 para más información sobre HPV.)

Sherri también estaba preocupada por su herpes y por la posibilidad de que si quedaba embarazada, no podrí­a tener un parto vaginal por el riesgo de transmitir el herpes al bebé. No le gustaba la medicación antiviral que tomaba para tratar su herpes; sentí­a que era un tratamiento supresor pues podí­a sentir la erupción debajo de la piel.

Creí­a que se habí­a contagiado las verrugas genitales de un novio en la escuela secundaria, aunque no estaba segura. Se trataba de lesiones pequeñas en los labios (que el ginecólogo habí­a biopsiado), que no le causaban molestias ni otros efectos. Durante varios años tuvo estudios de Papanicolau anormales que culminaron en un procedimiento reciente de extirpación de la parte externa de la cérvix. Su pareja no tení­a lesiones visibles en los genitales.

El herpes simple se habí­a contagiado de su novio; el primer brote fue dos años antes de nuestra visita. La lesión tení­a el tamaño de una moneda en su labio izquierdo, estaba descubierta de piel y era dolorosa. Tuvo sí­ntomas gripales y fatiga durante semanas, antes y después de la aparición de la erupción. Los episodios siguientes fueron menos intensos, en especial sus sí­ntomas sistémicos; sin embargo, las lesiones eran dolorosas y producí­an picazón. Sherri llegó a tener una lesión de herpes antes de cada perí­odo menstrual. También sufrí­a un brote en situaciones de mucha tensión, en especial en su trabajo.

Sucio, desagradable, y fuera de control

Sherri era conciente de su problema de salud y se sentí­a molesta; se sentí­a “sucia y desagradable”. Esta joven era muy particular con respecto a muchas cosas, se preocupaba demasiado por cómo la percibí­an los demás, y mantení­a su lugar de trabajo y su casa pulcros y ordenados. Lo que más le molestaba acerca del HPV y del herpes era que sentí­a que no podí­a controlarlo y que no podí­a influir sobre lo que ocurrí­a en su cuerpo. Esperaba que la homeopatí­a y otras medicinas naturales puedan ayudarla, y estaba dispuesta a hacer lo que se le sugiriera.

Sherri era una atleta en la escuela secundaria y en la universidad, y siempre estuvo orgullosa de su estado fí­sico y su gran energí­a. Se entrenaba en forma intermitente para mini-triatlones, pero a menudo debí­a interrumpir su entrenamiento por sus problemas de salud.

Poner cara de felicidad

Al contar su historia de depresión, Sherry mencionó que era común en su familia, en especial en su familia materna. Cuando Sherri tení­a depresión, sentí­a poca energí­a y baja autoestima. Se sentí­a ansiosa y preocupada por todo. En los últimos años estaba mejor emocionalmente, y ella lo atribuí­a a la relación amorosa con su pareja, pero aún la preocupaba la posibilidad de que estos problemas se repitan. Sufrí­a de alteraciones afectivas estacionales, y siempre mejoraba con el ejercicio y al aire libre.

Sherri suprimí­a su estado emocional, tanto en su familia como en su trabajo. Sentí­a que no podí­a expresar libremente sus emociones negativas como enojo o frustración. Ella sonreí­a y simulaba que todo estaba bien. Esta forma de ocultar las emociones implica un enorme gasto de energí­a, y Sherri sabí­a que no era sano.

El examen fí­sico de Sherri no mostró nada importante, salvo algunos problemas musculoesqueléticos debidos a lesiones deportivas. Cuando estaba nerviosa transpiraba profusamente debajo de los brazos, y era conciente de ello. Tuvo numerosas verrugas que le extirparon, en sus manos y sus pies, con congelación, a lo largo de los años. Tení­a tendencia a ser friolenta, el cutis graso en forma crónica, pero no tení­a problemas de acné.

Buscando efectos a largo plazo

En casos como este, siempre busco un impacto a largo plazo sobre el paciente. Mis objetivos eran lograr que el estudio de Papanicolau de Sherri se revirtiera y se mantenga normal; que disminuyeran los ataques de herpes, o por lo menos que estos fueran menos molestos; y aumentar la confianza y autoestima. A pesar de parecer muy ambicioso para un remedio homeopático, en mi experiencia esto era realmente posible.

Le receté a Sherri el remedio Thuja occidentalis, que se utiliza para problemas relacionados con verrugas genitales. En muchos casos los pacientes que necesitan este remedio tienen antecedentes de supresión, ya sea de un sí­ntoma fí­sico, o de un problema emocional. En el caso de Sherri, ella hablaba de la sensación de estar suprimiendo el herpes con drogas; del mismo modo que suprimí­a sus emociones en el trabajo y en su familia. Las verrugas en sus manos y pies y la predominancia izquierda del herpes confirmaban la indicación de Thuja. La preocupación exagerada por lo que piensen los demás, la definición de sí­ misma en base a lo que reflejaba en su trabajo y en los que la rodeaban (en lugar de provenir de su interior), sumado a una sensación de odio hacia sí­ misma, eran sí­ntomas de temperamento tí­picos de Thuja. También los sí­ntomas fí­sicos generales como piel grasa y transpiración profusa eran indicativos de Thuja.

Le prescribí­ una dosis de Thuja 200c y le indiqué que volviera en dos meses, para ver el impacto del medicamento en el herpes en algunos ciclos menstruales. Le pedí­ también que se hiciera un Papanicolau. Siempre que sea posible, utilizamos los resultados de laboratorio convencional para controlar la mejorí­a del paciente, lo que nos permite juzgar en forma objetiva la eficacia del tratamiento.

Otros suplementos

También le indiqué a Sherri un protocolo naturopático para tratar el papanicoalu anormal. Le recomendé evitar el café y los productos con cafeí­na, el alcohol y el azúcar refinado, y le sugerí­ los siguientes suplementos:

Ácido fólico, 5mg/dí­a durante tres meses
Vitamina B-6, 100 mg/dí­a
Vitamina B-12, 1 mg/dí­a
Beta-caroteno, 50,000 UI/dí­a
Vitamina C, 1000 mg/dí­a
Vitamina E, 400 UI/dí­a
Selenio, 200 mcg/dí­a

Esta combinación de vitaminas B de alta potencia y fuertes antioxidantes es útil en estas situaciones. En cada caso en particular se pueden agregar o cambiar algunos elementos, pero este fue el protocolo utilizado para Sherri.

Los primeros resultados fueron buenos

Dos meses más tarde Sherri entró excitada al consultorio mostrándome el resultado normal del estudio de Pap reciente. Es posible que esto se deba al procedimiento anterior a la consulta; yo querí­a ver un resultado normal en el Papaniculau durante por lo menos seis meses o un año para quedarme tranquila. Según los informes previos, Sherri se hací­a un estudio de Papanicolau cada tres meses.

Sherri no tuvo brotes de herpes desde su última visita, y se sentí­a bien y de buen humor, a pesar de que estábamos en invierno, época en que siempre solí­a tener problemas emocionales. Evidentemente la Thuja y la terapia vitamí­nica la habí­an ayudado. Disminuimos la dosis de ácido fólico y de beta-caroteno, y mantuvimos el resto igual. Decidí­ no repetir la dosis de Thuja, sino esperar a ver los resultados.

En la siguiente visita, Sherri vino con otro estudio Papaniculau normal y sin signos de herpes.

Diez años con salud

Durante los siguientes diez años continué viendo a Sherri, que anduvo muy bien. Tuvo un Papanicolau levemente anormal, que se normalizó luego de una dosis adicional de Thuja.

En mi práctica he visto esto muchas veces; mujeres con estudios de Papanicolau anormales que deben someterse a procedimientos (como corresponde) y esto las preocupa. Al tomar el remedio homeopático adecuado y los suplementos apropiados, la mayorí­a de las mujeres que traté mejoran. Incluso mujeres expuestas a DES, con mayor potencial de sufrir dificultades, mejoran sorprendentemente.

Siempre busco una mejorí­a total de la paciente, no sólo la reversión del estudio Papanicolau anormal o la prevención de futuros estudios anormales. Debe mejorar la energí­a general, el sueño, la digestión, la piel y también debe mejorar a nivel mental y emocional. Busco una mejorí­a de otros problemas fí­sicos – en el caso de Sherri, por ejemplo, el herpes.

Durante los diez años que siguieron a la primera visita, Sherri tuvo sólo unos pocos brotes de herpes, que los manejó bien con Lisina, un amino ácido que ayuda a prevenir y tratar el herpes. Antes de esto Sherri usaba Lisina junto con la medicación antiviral, pero sin lograr efectos; continuaba con ataques dolorosos una vez por mes. Inmediatamente después del tratamiento homeopático, sin embargo, no sufrió ataques durante varios meses. Cuando sentí­a que estaba por sufrir un brote, este era mucho más leve y podí­a manejarlo con Lisina sin efectos secundarios. Logró una disminución inmediata y sorprendente de la ocurrencia, duración e intensidad de los brotes de herpes. Si bien es cierto que con el tiempo muchos pacientes con herpes de larga data tienen una reducción gradual de sus brotes, incluso sin ningún tratamiento especial, los brotes no se vuelven tan leves en forma tan abrupta como le sucedió a Sherri. A menudo observo este tipo de respuesta dramática en mis pacientes con herpes, en los que los resultados positivos son la norma con el tratamiento homeopático y naturopático.

Le prescribí­ a Sherri dosis de Thuja en forma ocasional en situaciones de mucho estrés o cuando se presentaba una enfermedad aguda que indicaba la necesidad de este remedio. Le prescribí­ también el remedio Lycopodium en algunas situaciones de enfermedad viral aguda.

Tratamiento de la persona en su totalidad

Con el tiempo y durante el curso de los años de tratamiento, Sherri se convirtió en una joven segura y con confianza en sí­ misma. Se sentí­a bien tanto en su trabajo como en su casa. Su depresión quedó en el pasado, aunque en los largos inviernos puede tener algunos momentos de bajones. En conclusión, si bien es útil en estos casos ver los resultados del Papanicolau, en homeopatí­a los tomamos en cuenta en el contexto de la persona en su totalidad.
Lo que aprendí­ de estos y otros casos similares de HPV y/o herpes genital ““ que respondieron a Thuja o a otros medicamentos bien indicados, es que podemos ayudar al paciente a largo plazo; es posible que el problema no desaparezca por completo, pero el impacto será menor a medida que el paciente individual se vuelva más sano y fuerte. Me imagino que en algún momento Sherri querrá quedar embarazada, y me pregunto si la afectará la tensión del embarazo, aunque sé que recurrirá a mí­ si lo necesita, basándose en los felices resultados del tratamiento de los últimos diez años.

Listas para correr!

El verano pasado me encontré con Sherri al comienzo de una triatlón local en donde competí­a mi hija. Siempre arreglada y en buen estado, Sherri estaba colocando su botella de agua y ajustándose las zapatillas en el entretiempo entre la natación y la carrera en bicicleta. Se la presenté a mi hija como “una amiga”. Sherri me guiñó el ojo, miró a mi hija y dijo, “No hubiera podido participar en este tipo de evento sin la ayuda de tu madre. Suerte en la carrera!”

Acerca de la autora

Amy Rothengerg, ND, y su esposo y compañero, Paul Herscu, ND, dan clases en la Escuela de Homeopatí­a de New England (New England School of Homeopathy). Para mayor información acerca del Curso Bianual que comienza en Enero 2008 en Portland, Oregon, o para suscribirse a la publicación virtual Herscu, visite la página http://www.nesh.com/.

 

 

 

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